Qué es la Lengua. Qué es la Literatura. Qué, la comunicación.
Los tres conceptos mencionados son repetidos una y otra vez en el contexto escolar. Sin embargo, no está demás volver a ellos, revisar sus significados o acepciones, sobre todo, cuando estamos en el primer tramo de la escuela secundaria, y nuestro vocabulario, junto a nuestro pensamiento empieza a ensancharse a medida que nos desprendemos de la infancia y entramos lentamente en la madurez.
Por qué es importante la Lengua. En principio, pensar en la Lengua es pensar en nuestro idioma. Eso entiende cualquier persona a la que se le pregunta por su significado. La Lengua (esa materia que tenemos en la Educación Media) tiene que ver con nuestra lengua madre, esa lengua que aprendemos desde muy pequeños gracias a la escucha y la imitación. Cómo aprende un niñe de apenas meses a decir (y designar con) sus primeros vocablos. Todo un milagro, podríamos decir. Y, de todos modos, allí están los pequeños pidiendo lo que desean y saliendo con éxito de la situación, ya que no hay madre que no acuda a ellos en respuesta. A esa Lengua la aprendemos por imitación fonética (reproducimos los sonidos que escuchamos como podemos cuando somos bebés) y es ni más ni menos que un conjunto de códigos que los seres humanos usamos para comunicarnos. Si logramos o no hacerlo es otro tema.
Nuestro código lingüístico es el Español o Castellano. Y lo estudiamos desde preescolar hasta la escuela secundaria, porque su conocimiento requiere que en nuestro crecimiento vayamos adquiriendo cada vez más herramientas lingüísticas según las edades que vayamos atravesando.
¿Por qué la necesidad de más herramientas a medida que pasa el tiempo en nuestras vidas? Ocurre que a medida que crecemos somos cada vez más complejos, y al serlo, necesitamos expresarnos, exteriorizar lo que nos pasa en distintas situaciones (la escuela, el trabajo, entre nuestros afectos, por ejemplo, en distintas circunstancias formales e informales). Expresar lo que nos pasa siempre es necesario, decir lo que nos molesta, lo que no nos gusta, lo que no nos hace bien, tanto en círculos afectivos de mucha confianza como en otros más jerarquizados como la escuela o el trabajo. Guardar lo que nos pasa, en vez de dejarlo salir, produce que acumulemos molestias o que no compartamos alegrías. De ese modo, podemos volvernos personas llenas de enojo y rencor o solitarios que no encuentran la manera de acercarse al otro. Por eso, lograr un buen uso de nuestra Lengua nos vuelve, sin dudas, personas más amables y, por qué no, más sanas también. Aprender a transmitir con cuidado lo que decimos es importante. Porque las palabras muchas veces lastiman y dejan huellas imborrables en la memoria de las personas. Cuánto mejor manejemos nuestra lengua madre, mejor vamos a decir lo que nos está pasando por dentro. Y esa expresión tendrá mayores posibilidades de llegar efectivamente a destino, es decir, al receptor del mensaje que hayamos elaborado como emisores.
¿No ocurre muchas veces que nos pasa algo y cuando se lo decimos a otro entiende otra cosa distinta? Seguramente pasa más veces de las que nos gustaría. Cuando ocurre puede deberse a que no nos expresamos del todo bien, a que el destinatario o receptor no tiene las herramientas para entendernos, o a algún otro factor. No es fácil comunicarnos.
La comunicación entonces es un campo común en el que nos movemos junto a otres. Comunicarnos es un intercambio que consiste en dar y recibir. El mensaje que damos llega al otre, y lo que el otre entiende no siempre coincide con lo que quisimos decir. El intercambio lingüístico depende de muchas variables: la subjetividad de cada interlocutor, por ejemplo. Interlocutor es cada une de quienes participan en un proceso comunicativo. Subjetividad es un término que alude a muchas características de una persona: edad, estrato social al que pertenece, nivel de estudios alcanzado, grupo cultural o etnia que lx representa, tipo de hogar en el que creció, etcétera. Supongamos que un adolescente habla con su abuela o abuelo y usa algún término que usa por lo general entre amigxs de su edad, seguramente, la abuela o el abuelo tendrán que preguntar para esclarecer el significado del término. Ejemplos como ese hay de sobra. Les invito a pensar al menos 3 ejemplos en lo que eso pase para que compartamos en clase.
Por último, una vez que ya nos acercamos a los conceptos de Lengua y de Comunicación, vamos a tratar de pensar qué es la Literatura.
La Literatura es un modo más elaborado de comunicación que el intercambio lingüístico cotidiano. Abarca la producción o recepción de textos con ciertas características. Un texto literario puede contar un relato, en el caso de los cuentos y novelas, por ejemplo, o mostrar una escena a través del diálogo, en el caso del género dramático o teatro, también puede constar de versos que forman estrofas cuando se trata de poesía. En un principio y básicamente, los géneros literarios son 3: Narrativa (relatos o historias), Teatro y Poesía. Los tres géneros están formados por textos que son construcciones de palabras cuyo fin es pasarla bien gracias al lenguaje. Los autores literarios escriben, en su mayoría, porque les gusta, porque disfrutan hacerlo, y porque buscan algo en el lenguaje. Buscan quizás profundizar más de lo que saben de la vida humana gracias a la confección de historias, dramas o poemas. Se hurgar entre las palabras cuando se quiere llegar un poco más allá de lo evidente, cuando queremos entender no sólo lo superficial de los días y sus costumbres. Por qué digo esto: los seres humanos somos animales parlantes, el habla nos distingue del resto del reino animal. Esa facultad que poseemos está grabada en nuestro ADN y si no se transmitiera de madres y padres a hijes, de generación en generación, no sería tan fácil que aprendiésemos a hacer uso del lenguaje desde tan pequeños. El acto comunicativo es, en principio, un lazo amoroso entre una madre o padre que crían a un hije a quien han decidido tener y dar amor. Por supuesto que no siempre es así, cuando no lo es, la falta de comunicación afecta al recién nacidx. Hay estudios que comprueban que cuánto más se habla a un bebé, más se fomentan su inteligencia y su agudeza para captar los detalles del mundo. Todxs los seres humanxs somos distintos, no todes crecemos en un ambiente en que somos escuchados e interpelados por nuestros mayores para compartir. Esto puede llevarnos a reflexionar cuando nos encontramos frente a alguien que o tuvo las mismas posibilidades que nosotres y actuar en consecuencia, tratando de ser empáticxs (la empatía es la capacidad de alguien de poder sentirse como otres a su alrededor), solidarixs, generosxs.
Volviendo a la Literatura, no hay en su producción un emisor frente a un receptor en el momento en el que quien escribe el mensaje se concentra en su quehacer. Por lo general lxs escritorxs trabajan en soledad y la comunicación no es inmediata. Podemos leer libros compuestos hace cientos e incluso miles de años. Y, aún así, el mensaje llega a través de los tiempos. Pensemos, por ejemplo, en los escritores de la Grecia y la Roma clásicas: la Odisea y la Eneida son dos poemas épicos (cantos sobre los héroes Ulises y Eneas respectivamente) que viajan de unas edades a otras para llegar hasta los lectores de hoy. Sobre ellos se han filmado películas, hecho obras de teatro, cómics, pinturas. Han inspirado a artistas de distintas disciplinas y tiempos en contextos muy diversos. De aquí que la Literatura sea como un tesoro descifrable para quien esté dispuesto a decodificar el mensaje y viajar en el tiempo. Es cierto que la Odisea nació para la oralidad más que para la lectura, para ser cantada en las plazas públicas de la Antigüedad, entre el siglo VIII y el siglo VII a.C., los estudiosos disciernen al respecto. También es cierto que mucho tiempo después de haber nacida alguien recopiló sus versos en forma escrita. Muchos creen que el responsable de esa escritura fue Homero. Otros opinan que fue un trabajo entre varias personas. La Eneida sí tiene un autor puntual e indiscutible: Virgilio, quien la compone durante el gobierno de Augusto en el siglo I a. C. Ambos poemas heroicos han viajado siglos para llegar hasta nosotres. Podríamos entonces considerar que los textos literarios son de algún modo un legado que unas épocas dejan a otras. En ellos podemos ver el imaginario de un tiempo lejano, las representaciones que sus culturas tenían implícitas, algunos aspectos del modo de vida y de la forma de ver el mundo. La Literatura nos permite acercarnos a culturas lejanas: Las mil y una noches o los cuentos recopilados por los hermanos Grimm nos acercan al Oriente o a la Europa medieval sin que debamos movernos un milímetro de donde estamos.
Propuesta de trabajo
Luego de leer el texto precedente, releyendo todas las veces que sea necesario, y buscando todos los términos que no comprendas, te propongo:
1) ¿Por qué es importante, a medida que crecemos, ir avanzando en el conocimiento, manejo y expresión de nuestra propia Lengua?
2) Explicá con tus palabras qué es para vos la comunicación y da tres ejemplos puntuales de situaciones comunicativas distintas.
3) Piensen y escriban 3 ejemplos de intentos de comunicación fallidos, como el caso del abuelo y el nieto cuando el nieto usa términos de la jerga de chiques de su edad.